Nicanor,
(hijo menor de la familia), dirigió la finca luego de la muerte de su padre en
1866. Eduardo Olivera, hermano del anterior, incorporará la cruza del ganado
ovino Lincoln con Añapinday, siendo además uno de los creadores de la Sociedad
Rural Argentina. A Nicanor Olivera se le atribuye el plantado de Olmos y
Eucaliptus, los cuales quedan en el actual Parque Avellaneda.
Los Olivera son vinculados con importantes familias de la época, como los Ramos Mejía, los Alvear, los Madero, los Huergo. Influenciados por sus contactos en Europa, deciden, luego de la Organización Nacional, la construcción de un nuevo edificio. Este tendrá un aire más urbano, y de gala, con una escalera importante que conduciría a las habitaciones de la familia en un piso superior, en el sótano se encontraba el lugar de trabajo de los empleados, cocinas, maleteros, y en el lateral derecho del edificio, una entrada resguardada para los carruajes. Su ingreso se ubicaba en las actuales calles Lacarra y Av. Alberdi. Este predio era conocido como Villa Ambato. A fines de siglo XIX la propiedad estaba a cargo de Domingo Olivera Ramos Mejía, hijo mayor de Nicanor. A principios de siglo XX el crecimiento de la ciudad, y aumento de los impuestos, obligará a la familia, heterogénea y ya disgregada, a deshacerse de la chacra. Pero lo hará con el deseo del viejo Nicanor, que decía que si tuviera que enajenar la propiedad, se la daría a la misma sociedad con la que había trabajado. Por lo tanto en 1912 donan al estado el lote principal como parque público, que en 1914 se inaugura como PARQUE OLIVERA. Sara Olivera y Huergo, entregan una manzana para el culto a Ntra. Sra. De Los Remedios, donde tiempo más tarde se hará también un colegio, y Domingo y Mariano Olivera, entregarán la VILLA AMBATO, para realizar colegios públicos. Entre estos, en 1924 aparecerá nuestra escuela.
Los Olivera son vinculados con importantes familias de la época, como los Ramos Mejía, los Alvear, los Madero, los Huergo. Influenciados por sus contactos en Europa, deciden, luego de la Organización Nacional, la construcción de un nuevo edificio. Este tendrá un aire más urbano, y de gala, con una escalera importante que conduciría a las habitaciones de la familia en un piso superior, en el sótano se encontraba el lugar de trabajo de los empleados, cocinas, maleteros, y en el lateral derecho del edificio, una entrada resguardada para los carruajes. Su ingreso se ubicaba en las actuales calles Lacarra y Av. Alberdi. Este predio era conocido como Villa Ambato. A fines de siglo XIX la propiedad estaba a cargo de Domingo Olivera Ramos Mejía, hijo mayor de Nicanor. A principios de siglo XX el crecimiento de la ciudad, y aumento de los impuestos, obligará a la familia, heterogénea y ya disgregada, a deshacerse de la chacra. Pero lo hará con el deseo del viejo Nicanor, que decía que si tuviera que enajenar la propiedad, se la daría a la misma sociedad con la que había trabajado. Por lo tanto en 1912 donan al estado el lote principal como parque público, que en 1914 se inaugura como PARQUE OLIVERA. Sara Olivera y Huergo, entregan una manzana para el culto a Ntra. Sra. De Los Remedios, donde tiempo más tarde se hará también un colegio, y Domingo y Mariano Olivera, entregarán la VILLA AMBATO, para realizar colegios públicos. Entre estos, en 1924 aparecerá nuestra escuela.
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